cosas de gatos

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neko and the violets

mi gato me huele la nariz.
repetidamente.
se acerca exageradamente y olfatea rápido, como si estuviese participando en un concurso de la radio y tuviese que identificar a contrarreloj de qué aroma se trata.
durante un buen rato huele mi nariz.
a veces también huele el aire, como cuando en las catas de vinos te dan panecillos para que no mezcles sabores.
no huele mi cara, no.
ni la mejilla, no.
ni la boca, ni los ojos, ni las orejas.
huele la nariz y solo la nariz.
podría fastidiarme, pero en realidad prefiero pensar que se trata de una demostración total y absoluta de la superioridad de la raza gatuna: no hay forma humana de saber a qué huele, ni si huele, nuestra propia nariz.
y sí, ya sé. tampoco podemos lamernos todos los rincones del cuerpo, pero eso es harina de otro post.

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