feliz primavera!
en mi cabeza la primavera tiene que ver con cosas felices, como la pantera rosa, las piruletas de corazón, las flores en los almendros, que aún sea de día al salir del trabajo, los sábados, los vestidos de colores en … Leer más
en mi cabeza la primavera tiene que ver con cosas felices, como la pantera rosa, las piruletas de corazón, las flores en los almendros, que aún sea de día al salir del trabajo, los sábados, los vestidos de colores en … Leer más
vendaval.las hojas rugenpor las cabelleras perdidas
me parece que la ropa es más feliz si se seca al sol que si lo hace en el cuartito de la lavadora, que suele ser un lugar escondido, medio oscuro y compartido con cachivaches varios. hoy en el tendedero, … Leer más
Llamándose «Cristina Fallarás«, no podía escribir otra cosa que la columna «The End«. Cosas de la onomancia…
con vosotros presumida (con rímmel incluido) y atónito.últimamente estamos empezando a descubrir matices, además de rostros… gracias al!
riiiiiiiiing riiiiiiiing riiiiiiiiiing riiiiiiiiing riiiiiiiiiiiiiiing riiiiiiiiiiiiiiing(llamando a internet) confieso que cada vez que paso por delante estoy tentada de llamar al dichoso timbre, no puedo imaginar quién puede llegar a contestar…además, me inquieta que sea una salida y no una … Leer más
De repente un día Nata llega a su casa y decide mirar hacia arriba. Y descubre que esta simpática y coqueta lámpara lleva mucho tiempo observándola desde el techo.La fiebre de los rostros escondidos se contagia.
me gustaría tener una red de estas para que, por la mañana, me quedara un zapato rosa, un pelota, un oso, una pinza, un calcetín sucio… no importa qué, pero una pista de mis sueños
¿no os parece que los globos de helio, más que flotar en el aire, están luchando por escaparse cielo arriba?este globo-doraemon calculó mal la fuga, no vio que el techo era de cristal, pobrecito…de todos modos, parece bastante feliz.mañana voy … Leer más
sí, es cierto, pasé muchos años en un colegio religioso. será por eso que cuando miro mi mano no puedo dejar de ver a una monja en mi dedo